Poco hay que decir cuando alguien se vuelve de a poco un extraño…

que no es otra cosa que volver mal o no volver más…

¿Ustedes qué opinan? ¿Y tu?

Yo creo humildemente que solo queda el pasado, gigante (y en continua expansión), tratando de colorear los apetecibles huecos de folio blanco que ha dejado tu lado. Por el mío casi todo sigue igual, un poco más arrugado, la piel de la cama se hace menos que antes, se acumulan los besos donde antes el polvo… Tu anteriormente se estira para alcanzar el ahora, “te idolatro”, digamos, eres algo invencible en el backyard, cuando te pienso en el porche y de noche…

Ahora en serio, voy a enumerar mis ritos de cómo echar de menos, cuatro ritos y rutinas nomás… Por si acaso escribir sirve de algo:

  1. Sigo intentando olvidarte lo justo, no del todo, no vaya a ser que pierda el norte y no me acuerde de lo que quiero y no quiero, que para algo fuimos y no somos.
  2. Intento pensarte en blanco y negro, quiero seguir sospechando que eres cosa antigua… aunque te siga viendo, en todas partes, a todas horas, ya sin holas.
  3. Cuando te extraño sonrío, es muy importante quitarle importancia a las terribles ganas que te tengo. Entonces me río y fumo y bebo y me meto en el interior de las cosas para que pasen, que es importante que pasen cosas. Aun así me pasaría un vida, tres pueblos y media luna (menguante, por el tema de morder) buscando una sonrisa oblicua en tus ojitos tristes…
  4. Repetir asidua-mente: No quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero.

Y luego quererse.

∅LopeESCAURIZA∅

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