UNA CARETA DE ESPUMA para tres sirenas

Hay mucha cuerda floja en los tablones del embarcadero, de ahí que me caiga en el puerto y me ahogue a ratos creyendo que puedo seguirte. Así suelen ser mis versos, húmedos y canallas. Siempre te vas sin mi, Sirena.

¿Alguna vez te he contado cómo se comporta el silencio?

¿Alguna vez te he contado cómo se comporta el silencio?

Es un desierto despeinado por el viento, el mismo que te sopla en la oreja cuando no hay sonidos. Oigo diapasones lejanos que pitan y vibran, no sé, como si echaran de menos al ruido. Luego están las nubes moviéndose cómo la crema en un café con leche. Todo permanece estático, como la sangre que brota de un Cristo de madera en una iglesia. Se puede jugar al eco con el sosiego y los pensamientos van chocando entre sí, perfectas carambolas en un partida de hace tiempo. Así se las gasta el silencio, confunde un poco, es intermitente, no es del todo. Pero a veces llega cargado de nada y se agradece porque, en ese preciso instante, cuando salir a pasear le da pereza al bullicio, me susurran tus recuerdos y me zumban los oídos a gusto

desde aquel beso que me diste en la oreja.

Lope Escauriza

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1 Comment

  1. No, nunca me lo habías contado, pero me gusta cómo suena tu silencio.

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