No paraba de llover, los rostros chorreaban, los bancos parecían barcos, pero seguíamos a lo nuestro en aquel parque, como dos grumetes – guardabosques y novatos – a bordo del Pequod

Llevábamos tanto tiempo muertos que requeríamos de altas dosis de boca a boca para hacer funcionar al pecho… así es EL PASADO cuando vuelve, se agranda, saca tórax, pero no las tiene todas consigo… ahí te veo junto a un tipo lejano que se parece a mi, tan imberbe y con ganas de estar siempre contigo, sin tomar aliento, cerrando lo ojos (que un beso es más beso cuando no se mira), jugando a la ventosa, labios encadenados, se pegan si quiere el frío…

cuando el tiempo duraba mucho,

cuando no corría,

cuando el tiempo

– en ocasiones –

se estaba quieto.

PRESENTE: Ahora que correr está de moda, el tiempo vuela. Y no me queda ni un segundo en la manga para volver a aquel banco. De la chistera me saco alguna hora de sueño, eso si, para soñarte, es lo único bueno que permanece en esta era de los besos mentira que duran tan poco.

El FUTURO es cierto, será sin ti… pero me gastaría los pocos deseos que quedan sin pedir para que fuese más incierto y me llovieran de nuevo las probabilidades de ti,

de ti sirena,

que aun

no te conozco.

Lope Escauriza

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