Mimito, soy Andrea, déjame entrar…  que no tenemos porqué

ni porque no…

tú tan solo y yo tan luna… tan de noches

azul marino.

Los minutos contigo se dan de si y de no y el echar de menos se retuerce en las sábanas y en los porqués del final… ¡déjame entrar Mimito! que soy también de playa sin mar y de los pies descalzos que se queman en la motitas de polvo que han dejado los años, en las suelas y en los suelos y en los sueños… Cuando duermo me hacen daño… ¡así sangran los recuerdos cuando se les pincha de noche! Fluye la sangre naranja como la arena de alguno de mis desiertos… desiertos de noches de estrellas y velas y ojos abiertos como platos…

como platos… para comerme de un vistazo los tuyos… que te los veo

mirando a otra parte.

Déjame entrar… Déjame entrar.

Que me repico, campana, champaña, entraña y extraña… te extraño. Me revuelves por dentro cuando vuelves… déjame entrar… que araño a los años como a esta puerta… sigo sangrando arena, hay telas de araña en los portazos…

déjame entrar…


Lope Escauriza

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterEmail this to someoneShare on LinkedIn0