“Y es que no me da tiempo a nada… Y a nadie le doy tiempo”.

Me decías tan intruso… como sacado de un libro suizo o de un reloj de páginas rotas, hechas añicos. Y es que ahora no barres los días y tus felpudos y suelas no se pegan con fuerza a la tierra. Ahora vuelas cariño. No barres los días ni pasan las cosas saladas como las olas y los holas de última hora. Ahora estamos batiendo las alas, provocando huracanes a este lado del corazón, a este lado de las causas que se cuelgan de besos y lienzos en blanco… donde me pinto de futuro o de verde… vestidos transparentes son mis ojos y no llevo nada debajo…

Iremos a tus islas desiertas a devolver la arena de tus botas, construiremos un castillo y montículos en la panza para encarnar un mañana perfecto. Recorreremos las huellas y después soplaremos junto al viento para recorrer lo que quieras una y otra vez. Ya no se te caen los abrazos de leche y muerdes mi cuerpo con tus dedos… aquí te quedas… tus versos, tus besos y tú.


Lope Escauriza

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