UNA CARETA DE ESPUMA para tres sirenas

Hay mucha cuerda floja en los tablones del embarcadero, de ahí que me caiga en el puerto y me ahogue a ratos creyendo que puedo seguirte. Así suelen ser mis versos, húmedos y canallas. Siempre te vas sin mi, Sirena.

Author: Lope Escauriza (page 2 of 15)

Mimito y Lua

−¡Es tu manera de ser Mimito! – tan besando – la que me tira tanto de la luna−.

−Pues bájate, que yo me subo, acompasemos este movimiento periódico que tanto te gusta−.

… y así salgo yo… siempre tan llena, aullando y olvidando que ayer fue de (o un mal) día. Soy noctámbula y de piel de loba, soy mil vasos contigo, un caso, un paso en falso, una polilla en un faro… No remiendo mis fracasos, me acuesto sobre un colador de estrellas para filtrar mejor tus nuncas. Repito que soy sonámbula, a veces me muerdo y otras veces

saco pecho… Me saco de a poco los cuartos.

Tócame, que soy farola para tus noches de naufrago… cuidado con mis riscos que mi órbita es puntiaguda y – a diferencia de algunas estrellas – me va muy poco el norte…. más bien zigzagueo para evitar espuelas, soy una constelación muy caprichosa. Tócame las puertas que soy redonda, muérdeme, sácame el pecho, pégame al techo… ¡cualquier cosa!…

Pero

por favor…

No amanezcas.


Lope Escauriza

Canibalismo o el hambre de los labios

Empezamos a caerle bien al tiempo, lo noto, lo anoto en las pequeñas memorias que escupen pasado…

que apenas nos queda saliva…

¡Nos comemos al tiempo! se viste sabroso para que nos mordisqueemos a besos o nos besemos a mordiscos de labios de abajo o de arriba…

como viejitos sin dentadura…

para sentir bien lo que es un para siempre

de los largos.


Lope Escauriza

Hablando bajito

Mi habitación está brillando, la bañan miles de motitas de polvo suspendidas en la luz. Yo me desperezco sin sueño y con sueños y abro el telón de unos párpados que te ven también cerrados. Por el suelo hay muchas cuerdas, resacas, porqués, piernas frías, libros, columnas de tiempo amarillentas de tanto pasar página… ya sabes, que los olores tiritan cuando se huele a recuerdo. Pero yo ando resucitando contigo en un otoño intemporal… las hojas se mecen con el viento de tu voz, las letras se caen y te miro, te pinto – tan verde – con todo este abecedario.

Mi habitación está brillando, anoche olvidé correr las cortinas y te echaste en mi sueño… menudo chapuzón… y era bonito:

un par de peces de color de rosa

luchando

en el ring de tu boca.


Lope Escauriza

 

Burlas y karmas

Involucrarse entre tus piernas tiene mucho de planeta, con toda esa gravedad zampándose esta sopa de letras,

que uno no pude dejar de pensar en ti…

Respirarte muy hondo, eso quiero… que yo soy muy de ti y no del aire.

Recuerdo las risas, el picoteo y la burla, sácame la lengua que me la quedo… mírame a los ojos que me mareo… contigo estoy tranquilo… hay átomos en los labios que se quieren quedar pegados… hay cuatro o cinco corazones aquí dentro (me toco el pecho)…

porque uno solo,

no puede latir así.


Lope Escauriza

 

 

 

 

 

 

S

Palo de mesana

Me desubica pensar que no estás en los mapas, que tu calle de espuma desaparece de repente al tocar mi hebilla. Las playas se nublan… la resaca arrecia si no me caminas… orilla.

Soy un náufrago de parte y beso,

tan solo necesito un cachito de ti

[un para siempre]

para salir de esta isla.

Todo empezó una tarde de lluvia… la travesía se antojaba imposible, un viento de escándalo sopló mis velas y no hubo ni tiempo para pedirte un deseo. La zozobra, un zascandil, un puñado de cenizas que camina… zalamerías, alfeizar… harto de zetas sirena, me embriagué con la penúltima letra del abecedario.

Y Yo,

que creía que tan solo me quedaban los charcos,

voy y me pongo a navegar por tu risa…

Barlovento, palo mayor, jardines de popa y timón…

tu hemisferio,

allá por el sur,

me vuelve loco…


Lope Escauriza

Caballos y perros verdes o el origen de los versos

La oscuridad se balanceaba en el interior de la cueva, los ecos cantaban borrachos y las gotas de tiempo calaban los charcos. La gruta era estrecha y puntiaguda, de oscuros recovecos humeantes que parecían fumarse la bruma. Caminamos un buen cacho esquivando estalagmitas, sorteando estalactitas, tropezando con besos y abrazos, me tirabas del brazo mientras tu mano y la mía formaban un equipo irreductible de aparejos necesarios para escalar tu risa… De repente… nos las encontramos de bruces… tiritando curiosas en la luz de la antorcha… las ansiadas pinturas rupestres de caballos y perros verdes… Ahí estaban después de miles de años y miles de días…. con todo ese frío que deja el sin ti cuando viene de golpe… ahí permanecieron olvidadas, soñando el sueño de los besos de tinta… También llamados versos.


Lope Escauriza

El fondo del mar

El camarero ha dejado dos besos sobre la mesa para que los bebamos de una. En su interior: un par de rotos, tres o cuatro síes con los ojitos achinados, unas sonrisas endiabladas con dolor de barriga… un chorrito de por-qué-no.  Pero en el fondo yo veo una lupa, bolas de trapo de antiguos mapas, mapas que lo dan todo por encontrado… hay un hasta luego imposible… que incluso el hasta-dentro-de-un-rato me hace temblar…

No puedo parar de mirar tu horizonte… eres de esas que tienen mucho de para siempre…  Mírame, creo ver un mar Caribe rodeando tus pupilas.

El camarero nos observa, observa los besos apoyados encima del tablón. Podría pensar que esto tiene truco y que beberte de un trago sería contraproducente, que los numerosos días que nos quedan se podrían ir encogiendo en frecuencia y versos … y que de los miles de días que tenemos pasemos a los cientos… y de los cientos a los nunca más. Pero entonces te bebo de un trago, sirena… y el camarero viene con más besos y los apoya con fuerza sobre la mesa derramando alguna gota…

De mar.


Lope Escauriza

Náufragos de trapo

Cuéntamelo otra vez, que se me encienden los ojos y me meto en tu boca, apago las pestañas y se arrancan las ganas de debajo de los meses. Me digo entre besos que mi lengua te inventa, será por lo de políglota, supongo… Luego se levanta el telón de los párpados y te palpo en la oscuridad de la sala, me pellizco, estoy mareado, te compruebo… un par de besos más, comisura de policía anti sueños… pero ratifico optimista que parece que has dejado de ser tan solo un después o una mañana. Ya era hora de un presente de esos… de esos que quieren quedarse.

Es lo que tienen las musas y las blusas… solía cantarle enfadado eso de que solo se dicen y nunca se quitan… píntame acrílico, por si tengo que irme con un trapo por vela, navegando por aguas manchadas de verde, veo tierra en tus hombros y una camiseta que retrocede como las olas cuando baja la marea.

Atrás algo se queda… me soplaba tu viento cuando apagabas estrellas… velas de lino zozobrando orillas, muchas tartas de año, tres años y medio de infinitos inciertos que acababan en poco… en aquellos tiempos de espuma y cañas con sueños, de terrazas metálicas que reflejaban

– como en un caleidoscopio –

tus ojos de gata.


Lope Escauriza

Wendy

Tiene mala pinta esa nube, se acerca la lluvia y un quizás, eso es lo peor… un quizás que no Peter Pan.

¡Cabeza hueca! Toma un par de arcoíris de trago para que aprendas a creer que hoy es tu día… a ver cuanto lo haces durar.

Quedarán los dos o tres te quieros de turno para recordar que es muy posible, déjame ser un poco negativo, que tiene gracias que no sucedas.

Hay una lengua,

un mordisco en los labios… en el de abajo que es tan Guaraní, tan de arriba como la Gran Vía, Vía láctea… y me imagino mil intentos sin querer de ser muchos – Estrella – tu ahí brillado y yo tan de gafas de sol.

Que te subo un beso, inspira, expira, voy a talarte las ramitas

Paloma.

Creía que los nidos se me daban muy mal y contigo picoteo y te respiro después de regalarte un par de espejos,

que me veo en tu risa.

Y vas tú y me dices que tal vez, que hay que joderse… Que puede que si.

Quiero un pedazo de cielo, ando yo recopilando canciones, con el sabor metálico de las cuerdas que te tocan, que sabes a cobre eléctrico, me salen callos en las yemas de los huevos, semicorcheas son tus ratos. Yo te canto.

Que me tenga cuidado el amor.

Lope Escauriza

Mitología cerebral y otros mitos relevantes

En los témpanos de hielo se cuajan las grietas, visitas heladas, relámpagos y tormentas afines a lo que uno se traga. Si, son las grietas las que me derrumban y el tiempo el que afina… dame un do, dame un si bemol si tienes huevos… dame un ruido que te lo derrito, dame un beso… que me lo guardo para cuando sea demasiado tarde… y así sucesivamente. No me quedan más que cinco o seis cosas pendientes de tachar de mi memoria… las cambio por las que ya no están, esas que… ¡a saber! Brindo por ellas… Os cuento:

En el metro he pensado en las cosas que no se piensan, esas cosas olvidadas que parece que no existen, que fueron fuertes y ahora se soplan… pero a veces salen de su escondrijo y resucitan y emergen tirando del cuello para forzar una sonrisa nostálgica y estúpida que dice: ¡cómo me habría olvidado! Unas cañas disueltas en la vorágine del tiempo, conversaciones políticas, económicas y pendientes de besos que callan… momentos colgados de un sutil olvido, un olvido añejo de templanza cortés que rezuma inquina de a ratos… es importante que alguien nos recuerde las cosas, que ya no caben en esta memoria, que la memoria se gasta y no quiere…  me da fiaca. El otro día recordé por primera vez – primera vez desde que sucedió – las sesiones y cervezas que tomábamos en el bar de Móngalo. Su recuerdo se había apagado y el interruptor sin corriente no hacía más que un click, click lejano e inaudible en la inmensa red de medusas cerebrales. He convertido en piedra a los recuerdos, a los recuerdos intactos preparados para el polvo de un museo de nuncas, un más allá, un más te vale que no fluyan, que no vuelvan, que no rebañen ni coman, ni punten… pero si vuelven estaré preparado sobradamente,

para repetirte.

Lope Escauriza

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